Historias de éxito


La economía de la aldea La Estancia en San Antonio de Oriente, Francisco Morazán, se ha fortalecido gracias a que su emprendimiento genera el sostén para más de 100 familias

Tegucigalpa, 1 septiembre 2021. El tomate le cambió la vida a Óscar Roberto Salgado Amador, a su familia y a su comunidad. El cultivo, que inició como una aventura para un joven que quería ganar unos lempiras más, se convirtió en la principal actividad económica de un pequeño pueblo enclavado en las montañas al oriente de Francisco Morazán.

Y es que la aldea La Estancia del municipio de San Antonio de Oriente huele a tomate. En cada sembradío está el coraje, honestidad y disciplina de un hombre que luchó por alcanzar sus sueños.

En este pequeño poblado nació y creció Óscar Roberto, hijo de una maestra y de un humilde agricultor. La vida en el campo le enseñó a amar y cuidar la tierra y fue en medio de esas tierras que surgió el sueño de convertirse en un gran productor de hortalizas.

No obstante, los recursos económicos escaseaban y la tierra requería una inversión que en ese momento no tenía. Por ello, siguiendo el ejemplo de su madre, estudió magisterio en la escuela normal Pedro Nufio de Tegucigalpa, y aferrado a su sueño, tomó todas las clases optativas que estuvieran vinculadas a la agropecuaria para ampliar sus conocimientos en el rubro.

Su primera cosecha

Se graduó de maestro y de inmediato consiguió una plaza en un centro educativo de su comunidad, ahorró cada lempira de sus primeros tres meses de salario y con ello decidió que era tiempo de comenzar a darle forma a su sueño.

“Contraté dos trabajadores para que me ayudaran porque yo estaba dando clases, pero en cuanto terminaba mi jornada me iba al campo a trabajar, decidí sembrar tomate porque era el cultivo del que más conocimiento tenía, logré sacar una buena cosecha, así que renté un carro para ir a vender a los mercados de Tegucigalpa, no fue una gran ganancia pero esa experiencia me sirvió para agarrar impulso”, relata Óscar Roberto.

Fue en el año 2007, cuando estaba por sacar una cosecha de tomate manzano, que uno de sus parientes lo puso en contacto con un proveedor de Walmart. “Era un ingeniero que vino a ver mi cosecha, me dijo que era un muy buen producto y él me recomendó con la empresa”, recuerda.

En menos de un mes, un equipo de ejecutivos de Walmart llegó hasta la aldea La Estancia para conocer el trabajo de los agricultores de la zona. Fue en ese momento que Óscar Roberto conoció sobre Tierra Fértil, un programa que trabaja con pequeños y medianos productores agrícolas, que asegura prácticas agrícolas sostenibles con el medio ambiente y que busca asegurarle acceso a un mercado seguro.

“Me brindaron asesoría técnica y me orientaron en el uso de equipo y compra de insumos, lo que más me impresionó fue el trato que nos brindaron, con respeto por nuestro trabajo y sobre todo ofreciendo un precio justo, ya que este ese momento mi experiencia solo era en el mercado informal, donde le pagan a uno el precio que quieren por el producto”.

La oportunidad de su vida

Ese día se abrió una nueva etapa en la vida de Óscar Roberto, quien inició como proveedor de tomate pera, tomate manzano y lechuga para Walmart durante cuatro meses al año, con una entrega semanal de 2,500 a 3,000 libras.

La calidad de su producto le abrió nuevas puertas, para el año 2009 Walmart le dio la oportunidad de aumentar su rubro de producción. Óscar Roberto quedó como proveedor permanente y sus entregas fueron aumentadas a cantidades que hubiesen sido inimaginables para el pequeño productor.

“Fue una gran oportunidad y a la vez un gran desafío, por las limitaciones económicas, por la escasez de agua en la zona y por la falta de tierra, pero al final se convirtió en la mejor oportunidad de mi vida”, afirma Óscar Roberto.

Tierra Fértil cambiando vidas

Lynda Marín, subgerente de Asuntos Corporativos de Walmart Honduras, destacó que “además de la compra directa al agricultor, a través del programa Tierra Fértil, Walmart Centroamérica brinda asesoría técnica permanente en temas como calidad de semillas, rotación de cultivos, manejo post-cosecha, uso responsable de agroquímicos y del recurso del agua, Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y en temas relacionados con administración y finanzas básicas”.

Los productores también reciben información sobre precios y variaciones de la demanda. Se ofrece un mercado seguro, precios competitivos, pago oportuno y mayores ingresos.

“Impulsado por Tierra Fértil, aumenté mi inversión y me vi en la necesidad de rentar tierras, invertí en cosechadoras de agua y el sacrificio tuvo su recompensa, para el año 2014, mi cobertura de producción aumentó considerablemente de 25 mil a 30 mil libras de tomate pera y de 12,500 a 15,000 libras de tomate manzano por semana”, relata con orgullo el productor.

El trabajo en el campo se multiplicó y actualmente son más de 70 personas que laboran junto a Óscar Roberto para sacar la producción de tomate y lechuga todos los meses del año, producto fresco y de gran calidad que termina en la mesa de miles de consumidores.

“Mi producto se diferencia por la calidad, tamaño, dureza, contextura, pero sobre todo por la honestidad, aquí hay mucha pasión, mucha entrega y sobre todo una rigurosa disciplina, porque este trabajo es de todos los días del año, y el primero en dar el ejemplo soy yo, de lo contrario no hay éxito” afirma.

De agricultor a empresario

A la fecha, Óscar Roberto ha logrado comprar más de 40 manzanas de tierra, las que destina para el cultivo, ha logrado construir 13 cosechadoras de agua y montar todo lo requerido para la cosecha del producto que entrega en su propia flota de transporte.

“Ser un proveedor de Walmart es una de las mayores bendiciones de mi vida, porque además de ayudarme a construir un patrimonio, ha venido a levantar la economía de pueblo, ya que hay una fuente de empleo permanente para el sostén de más de 100 familias, uno de mis mayores orgullos es ver a mi pueblo transformado”, expresa el productor.

A sus 39 años, Óscar Roberto afirma que su objetivo es continuar esforzándose por cosechar un producto de gran calidad, y que un día sus hijos continúen con su pasión por la tierra, en el rubro del cultivo, ayudando a su familia, a su pueblo y a su país.

“En Walmart no solo encontré una empresa que me pagara un precio justo por mi producto, en ellos encontré el apoyo para crecer como empresario, me motivaron y formaron, y actualmente estoy en proceso de constituir mi empresa, gracias a ese impulso he logrado construir un patrimonio para mi familia, por eso siempre digo que Walmart es una de las mayores bendiciones de mi vida”, recalca el proveedor, uno de los casos de éxito del programa Tierra Fértil.